El sueño del unicornio mexicano

El sueño del unicornio mexicano, en Expansión, Diciembre 2015

Emprendedores e inversionistas mexicanos intentan seducir al capital de Silicon Valley

Desde San Francisco

Los mexicanos que presentaban sus pitches en un hotel elegante y minimalista de San Francisco no tenían nada que envidiarles a los otros miles de ‘startuperos’ que pululan por la capital global de la revolución tecnológica con sus ideas de negocio.

Uno prometía construir el Spotify de los videos de futbol. Otro, hacer crecer el Facebook de las recetas de cocina en español. Y un tercero presentó una app de mensajes sin necesidad de internet con la que pretende revolucionar las telecomunicaciones globales. Es un “mercado de 5.8 billones de dólares”, dijo.

Estaban a las puertas de Silicon Valley, una región acostumbrada a transformar ideas locas en negocios gigantes. Sus planes de negocio tenían el nivel apropiado de ambición. El problema es que, por ahora, no alcanza sólo con eso.

La industria mexicana de capital de riesgo organizó a fines de octubre la tercera edición del Mexico VC Day, una conferencia con la que intenta atraer la atención de los inversionistas de Silicon Valley al ecosistema emprendedor nacional. Por lo que dijeron los propios emprendedores e inversionistas mexicanos, fue un paso más en un camino donde todavía hay mucho por recorrer.

“Aunque ha crecido el ecosistema mexicano, y cada vez actúa más como una industria unificada, hace falta llevar ese mensaje a los principales actores en Estados Unidos”, dice Hernán Fernández, socio director de Angel Ventures México, una firma que invirtió en empresas como Aires de Campo, Clip y Kueski. “Faltó una mayor presencia de jugadores de Estados Unidos en el evento, aunque hubo más que en 2014. La línea es ascendente”.

Unas 200 personas asistieron a la conferencia, según la asociación de capital privado Amexcap, que la organizó. Cerca de 60 eran general partners o GP —socios de firmas de inversión— también conocidos en la jerga local como VC, venture capitalists. Y unas 30 representaban a limited partners o LP, los inversionistas cuyos dineros manejan los GP.

El gran desafío para los mexicanos es atraer la atención de unos VC que ven decenas de emprendedores ambiciosos con ideas supuestamente geniales desfilar por sus salas de juntas en la avenida Sand Hill Road, entre Menlo Park y Palo Alto, camino de la universidad Stanford.

Las ‘vacas sagradas’ de esta industria, como Sequoia Capital, Greylock Partners, Kleiner Perkins o Andreessen Horowitz, suelen participar en rondas de capital semilla —la primera de una empresa naciente— de 1 o 2 millones de dólares (MDD), según la base de datos Crunchbase. En México, esas rondas promedian unos 160,000 dólares, según la Amexcap. El tamaño de los posibles retornos es muy distinto.

“Hay tantas oportunidades aquí que es muy difícil lograr que un inversionista preste atención a cualquiera que no esté aquí. Y eso incluye a México”, explicó en un panel Ariel Poler, un emprendedor e inversionista ángel venezolano con dos décadas en “El Valle”.

Entre las más de 20 compañías en las que participó, Poler fue uno de los seis ángeles que invirtieron 300,000 dólares en la plataforma de presentaciones SlideShare en 2008. En 2012, la red social LinkedIn la compró por 119 MDD.

“México entró a nuestro radar en 2013, cuando empezamos a ver el entusiasmo creciente entre los administradores de fondos luego de algunas rondas de capital exitosas en el país”, explica Kristen Durham, directora de América Latina del Silicon Valley Bank, que tiene de clientes a algunas firmas mexicanas de inversión e, incluso, patrocinó el evento.

“La cercanía con Silicon Valley, el enorme mercado y la diáspora mexicana en Estados Unidos —agrega— lo hacen un lugar donde es natural buscar oportunidades de crecimiento”.

México es cada vez más trendy en “El Valle”, dice el emprendedor Felipe Servín, CEO del sitio de e-commerce ShoeLovers.co: su mercado de comercio electrónico todavía es “un gigante dormido” y el mercado hispano en Estados Unidos “ha sido, por los últimos años, el Santo Grial para muchas marcas”.

Rodrigo Martínez, fundador de la aplicación de reclutamiento virtual WePow, relata: “Antes, cuando hablabas con VC de Silicon Valley acerca de start-ups y el mercado en México, la reacción inicial era de: ‘No, gracias, y ni siquiera me interesa escuchar’. Ahora, las cosas han cambiado. Aunque en la mayoría de los casos la respuesta sigue siendo: ‘No vamos a invertir, gracias’, muchos VC ya están interesados al menos en entender mejor las oportunidades en la región”.

Café, Canapés y Capital

Quizás una señal de la urgencia por cubrir la distancia entre ambas regiones era el networking intenso del Mexico VC Day. Tantas personas escuchaban los paneles y entrevistas adentro del salón como las que se quedaban en los pasillos a buscar deals y socios entre café y canapés. Sonriente y apurado, un emprendedor que estaba de visita se disculpó con un conocido para ir a hablar en privado con un nuevo contacto local: “Ya vengo… ¡Es que necesito lana!”.

Adentro, VC y ‘ángeles’ mexicanos como Álvaro Rodríguez (IGNIA), Marcus Dantus (Startup México), Ricardo Elizondo (Ideas y Capital), Diego Serebrisky (Alta Ventures), Alonso Díaz Etienne (Gerbera Capital) y Eric Pérez Grovas (Jaguar Ventures) pasaron por el escenario como panelistas o moderadores. Su mensaje era de oportunidad, frente a las limitaciones que señalaban otros más imparciales, como Poler o el inversionista ángel de origen canadiense Randy Thompson.

Éste advirtió que en América Latina “tienes emprendedores en crudo que se cruzan con inversionistas en crudo”, sin mucha experiencia en operaciones de inversión y crecimiento. “Estamos a cinco o seis años de tener un ecosistema maduro —dijo sobre México—, porque hay suficientes jugadores y están entusiasmados. Pero creo que habrá momentos de miedo”. Los inversionistas que apuesten al sector deberán aprender a fracasar, “y luego se volverán buenos”.

El ecosistema emprendedor está creciendo rápido, impulsado por start-ups innovadoras y el aumento acelerado en la cantidad de firmas de inversión. El gobierno de Enrique Peña Nieto hizo una de sus apuestas económicas al crear el Instituto Nacional del Emprendedor (Inadem), que apoya la generación de fondos y coinvierte con ellos. El Inadem asegura que ayudó a triplicar los fondos de capital emprendedor respecto de 2013, de 15 a 52. Según dijo en un comunicado reciente, esto representa un potencial de inversión de 4,000 millones de pesos.

Serebrisky, un VC mexicano influyente, celebró en su blog el crecimiento del evento y del ecosistema. Recordó que apenas 50 personas fueron al primer VC Day en 2013. “Lo que todavía le falta a México son más fondos en las etapas avanzadas del ciclo emprendedor, que hagan lo que se conoce tradicionalmente como serie A, serie B y más allá”, escribió. Agregó: “La otra debilidad (…) es que la mayoría son ‘fondos de primera vez’, por lo que los administradores no tienen un historial demostrado de haber invertido con éxito y haber generado retornos positivos para sus inversionistas”.

Sobre los emprendedores, Dantus aceptó que muchos no entienden aún cómo valuar una empresa, un paso importante en el proceso de conseguir inversión para crecer.

El ecosistema también enfrenta problemas estructurales, como la escasez de crédito para pymes, las debilidades de los sistemas de logística y pagos, y la lentitud del ciclo de ventas (y cobranza) a empresas.

Ambición tamaño Silicon Valley

Lo que muchos creen que consolidará al ecosistema mexicano es un gran caso de éxito.

“No habrá campaña de gobierno o agencia de relaciones públicas que realmente nos ponga en la cabeza para los líderes de la industria”, dice Fernández, de Angel Ventures México. “Tiene que ser a través de casos, personas, de éxito” añade.

El sueño colectivo es encontrar un ‘unicornio’, una empresa a la que las rondas de capital lleven a una valuación de al menos 1,000 MDD antes de salir a Bolsa o ser adquirida. Federico Antoni, socio de la firma de inversión ALLVP, publicó en agosto un artículo en el sitio TechCrunch en que dijo que esto es posible si los VC de Silicon Valley prestan más atención a México. Pero Juan López Salaberry, socio de 500 Startups México, le respondió en el mismo sitio que es más importante construir un ecosistema robusto que atraiga capital nacional. “La responsabilidad de crear oportunidades de inversión irresistibles… es nuestra”, escribió.

Los emprendedores presentes en San Francisco mostraron que no falta talento. Durante la comida, 10 start-ups presentaron sus planes de negocio y sus necesidades de capital. Estuvieron la financiera peer to peer Kubo Financiero, de Vicente Fenoll —uno de ‘Los Emprendedores del Año’ 2015, de Expansión—; dos empresas de tecnología médica, Medtep y Onko, y iVoy, un servicio de mensajería “a lo Uber” que funciona en el Distrito Federal y Guadalajara.

iVoy está en un sector de servicios on demand que este año tuvo dos salidas exitosas para los inversionistas, recordó Antoni, que hacía de presentador: la venta de Aventones a la francesa BlaBlaCar y la de Sin Delantal a la británica Just Eat.

Patricio Villalobos, que fundó mediotiempo.com en 1999 y lo vendió a Grupo Expansión (editorial de esta revista) en 2008, develó el nuevo proyecto de su empresa Underdog: una plataforma online de videos de futbol en sociedad con las televisoras. “Hay dinero que se está quedando en la mesa”, dijo sobre los millones de videos subidos ilegalmente a internet. Buscaba una serie A de 1.5 MDD.

El emprendedor que ganó la votación electrónica de la audiencia fue Jorge Ríos, cofundador de Bridgefy, que conecta celulares entre sí sin usar internet. Hace unos meses, ganó una competencia de desarrolladores organizada por Twitter. Ríos mostró su ambición ‘tamaño Silicon Valley’, pero también el deseo de todo el ecosistema emprendedor.

“Queremos ser el primer ‘unicornio’ mexicano —dijo—. Y estamos en el camino correcto”.

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