¡Chaque la cana! *

* “Cuidado con la policía”.

El primer reportaje que publiqué en mi carrera fue una nota para el Suplemento Joven del diario El Territorio en que hablaba con los jóvenes de Posadas sobre la imagen que tenían de la policía, en una época en que todavía eran comunes las detenciones por andar por la calle sin documentos. No puedo negar el pudor que me provoca leerlo hoy en día, pero lo publico aquí por el valor histórico que tiene, al menos para mí.

Los jóvenes y la policía, Posadas 1997
1997

Héroes o villanos, los agentes de policía siempre produjeron cierto temor entre los jóvenes. Hay relatos de jóvenes que fueron levantados por la cana y obligados a pasar una noche tras las rejas. No es chiste que cuando se anda por el centro o los barrios y se acerca un patrullero, en lugar de sentirse protegidos, los chicos sufren una sensación mucho más fuerte de inseguridad.

“Era un sábado a la noche”

“A un compinche de mi compañero de colegio, que iba caminando a su casa solo, lo llevó un patrullero”, comentó Eduardo, de 18 años, mientras “tarjeteaba” en Colón y Bolívar, “lo golpearon, lo tiraron en una celda y le dijeron a los presos que era homosexual. No sé cómo se salvó, porque un policía le tuvo lástima y lo sacó de ahí”.

“Veníamos de pescar a las doce y media de la noche, nos pidieron documentos y no teníamos. Estábamos de short y remera, con las cañas y algunas mojarras”, relató Leo (20), de la EPET 1, “nos quitaron las mojarras y nos mandaron adentro, estaba lleno de vagos, una manga de borrachos”.

“Mi primo fue a bailar y se olvidó el documento, entonces lo llevaron preso y le pegaron”, afirmó Mariana (15), del colegio San Basilio Magno. En cambio, José (21), de la carrera de educación diferenciada, dijo que “nunca tuve problemas, aunque conozco historias de chicos que los llevaban y les hacían limpiar los pisos”.

Más desconfiada se mostró Pato (22), futura profesora de biología: “Escuché varias veces que llevan chicos y los golpean. Hace poco salió en la tele que le pegaron a dos, pero lo que decían unos y otros era muy diferente, hoy ya no se sabe a quién creerle”.

La poli que tenemos

¿Qué opinás sobre la policía?, preguntó Suplemento JOVEN:

Mientras esperaba el colectivo, Leo dio su punto de vista: “La policía me parece mala, porque se mete donde no se tiene que meter y cuando sí tiene que actuar, no lo hace. Yo tuve muchísimos problemas con patotas en pleno centro y los policías se rajan y te dejan en banda”.

“Es una vergüenza, un papelón, porque en vez de los ‘chorros’, tenés que cuidarte de la policía. No podés caminar tranquila por la calle porque te dicen guasadas o te quieren levantar”, se quejó Ana, que seguía la charla sin muchas ganas de volver a clase.

En cambio, Luis (23), estudiante de trabajo social, dijo que “nunca me molestaron, pero pienso que la policía está muy mal manejada. No creo que sea un servicio a la comunidad, con los casos de gatillo fácil que hay. Tendría que haber más control, porque uno no sabe en quién confiar”.

Menos severo estuvo Héctor (19), que estudia para técnico en investigación socioeconómica: “La policía presta un servicio a la comunidad, pero la gente le tiene miedo”.

“Como tienen sueldos bajos, cumplen a medias con su deber. A veces exponen la vida por un sueldo mínimo”, destacaron Esteban (17), que va al Colegio Nro. 1 “Martín de Moussy”, y su amigo Sebastián (18), del Montoya. “Yo no sé cómo serán las leyes, pero si vivimos en una democracia, no creo que por andar sin documentos tengas que ir preso”, agregó.

Hay otros que tienen una visión más positiva, como Mariana: “Me parece que la policía es buena. Algunas veces se equivocan cuando actúan con los jóvenes. Dicen que las personas grandes tienen razón y como somos muy revoltosos, no hacen caso a lo que nosotros decimos”.

“Las veces que los vi, estaban haciendo cosas buenas, más allá de lo que se comenta y lo que veo en la televisión”, consideró Lucía (20), del profesorado de matemática.

Ricardo (17), alumno del Polivalente 13, expresó una doble posición: “Tengo una mala imagen de la policía porque detienen y maltratan a los jóvenes sin saber por qué. Pero también buena porque siempre rondan por ahí”.

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“Y me invitaron a subir… al Ford”

Fabián Rolón (17) y su hermano Roberto (16) denunciaron hace dos semanas que fueron golpeados por efectivos del Comando Radioeléctrico y de la seccional tercera. La denuncia fue radicada por su padre -Alcides Rolón- ante la fiscal Margarita Wener. La policía los acusó a su vez de “agredir al personal”, lo que obligó a “hacer uso de la fuerza para detenerlos”.

El 7 de junio cerca de la medianoche, los jóvenes caminaban con tres amigos cerca de Rademacher y Cabred. Según la policía, “molestaban a dos mujeres”. Según Fabián, “cantábamos y uno de los chicos aplaudía”.

“El camión celular paró y dos policías, con olor a alcohol, fueron directamente a pegarnos. Caí y me pegaron un cachiporrazo en la nuca”, contó Fabián. Agregó que Roberto había escapado, pero volvió para defenderlo y “ahí lo agarraron”.

“Después nos llevaron a la tercera y ahí me cagaron a sopapos entre diez o doce. Como tengo problemas en la cabeza, me desmayé”, continuó. Según relató Roberto, a Fabián los policías lo patearon más y lo mojaron para que “no se hiciera el loco”, pero como no reaccionaba, el médico policial decidió mandarlo al hospital.

Roberto estuvo detenido hasta las 19:00. Resultó con politraumatismo en la cabeza porque “me la golpeaban contra el piso de la camioneta y uno me ‘bajó’ con una cachiporra en la boca. Me partió el labio y me rompió un diente”.

Los dos hermanos, que estuvieron internados dos días, aseguraron además que los policías les sacaron dinero, una cadenita y un par de zapatos que Roberto compró aquella tarde.

“Los policías dijeron que peleamos en un boliche. ¿Cómo vamos a ir al boliche a esa hora?”, preguntó Fabián.

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Comisario general Arenhardt: “Los excesos son hechos aislados”

Tras recorrer el Parque Paraguayo y el centro de Posadas un sábado a la noche, el comisario general José Ahrenhardt, jefe de la Policía de Misiones, no ocultó la mala impresión que se llevó. Contó que ordenó personalmente los recientes operativos “en el Parque y en la estación de servicio del centro. Yo mismo constaté que a las 2:00 o más tarde, había parlantes a alto volumen y se tomaba alcohol en plena calle”.

- ¿Por qué se detiene a los jóvenes?

- A menos que hayan cometido un delito o una contravención, a los menores no se los detiene, se los demora y quedan a disposición de sus familiares. Es que muchas veces alteran el orden público o no justifican su presencia en un lugar, están en actitud sospechosa. Entonces la policía los lleva y cita inmediatamente a sus padres, a quienes se los entrega con las debidas advertencias.
A veces se lleva a los chicos por prevención: hay menores de diez o doce años que deambulan a la noche y son atacados por otros grupitos. Entonces, la policía los lleva por resguardo de su integridad física. Buscamos darles protección, no es una medida represiva”.

- ¿Hay casos de excesos policiales?

- La policía de Misiones no tiene este tipo de procederes, más que algunos hechos aislados que siempre ocurren en una familia grande como la institución policial. Los que ocurrieron, los reprimimos con la máxima severidad. Pero no es la institución, son hombres que se exceden en forma aislada, aun con buenas intenciones.

- ¿Reciben ese tipo de denuncias?

- Tenemos muy pocas quejas formales, directas. Pero si consideran que se violaron sus derechos, les pido que se acerquen a la Jefatura, que se los va a escuchar y va a permitir que corrijamos errores.

Para que sepas lo que es legal

“Si sos abordado por una patrulla policial, ¿conocés tus derechos?”, les preguntamos a los chicos posadeños.

“No tengo ni idea”, “qué sé yo”, “no estoy segura”, “algo, muy por arriba”, fueron la mayoría de las respuestas. Por eso, Suplemento JOVEN averiguó qué dicen las leyes en este tema.

Según nos contaron fuentes policiales, la averiguación de antecedentes es lo que se llama un “resorte legal”, que se usa en ocasiones en que se sospecha que alguien pudo haber cometido un delito y no se tienen pruebas concretas. Si es así, se lo demora para conocer su identidad y saber si es que tiene un “frondoso prontuario”.

Hay que aclarar que llevar documentos cuando salís de noche no es obligatorio, ni te salva de “caer en cana”. Simplemente, es conveniente que lo tengas encima para acelerar la averiguación o ayudar a que te identifiquen si tenés un accidente.

Si te detienen para conocer tus antecedentes, no te pueden alojar con presos comunes y la detención no puede durar más de 24 horas.

En caso de que el detenido sea menor, los policías deben avisar inmediatamente a los padres y al juez de menores. No puede estar detenido junto a presos mayores y no puede ser obligado a declarar, a menos que esté su abogado defensor.

Pero, por otra parte, te pueden detender si cometés alguna de las contravenciones que detalla el Código de Faltas. Estas se penan con multas o períodos de detención.

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