Mi vida periodística

This post is also available in: English

Esta es mi biografía profesional completa. Para leer una presentación sobre mi experiencia, clic aquí, y para leer una lista de los puntos salientes, aquí.

Me inicié en el periodismo en 1997 en Posadas, capital de la provincia argentina de Misiones. Desde entonces, he trabajado en inglés y en español para publicaciones líderes de varios países de América latina y de Estados Unidos. Este es un resumen de mi camino por la industria periodística, que de Posadas me llevó -por ahora- a Buenos Aires, Nueva York y México.

En abril de 1997, cuando estaba a punto de recibirme de periodista en la Universidad Nacional de Misiones, comencé una pasantía en El Territorio, el diario más antiguo de la provincia. Casi al mismo tiempo, empecé a trabajar como productor y reportero en la radio FM Universidad.

Desde aquellos días, me gano la vida como periodista.

Tomando fotos en Tepoztlán, México.
Tepoztlán, México.

En El Territorio, trabajé en casi todas las secciones durante mi primer año como reportero y luego me designaron editor de una sección diaria, Página 2, que incluía una columna de mi autoría, encuestas en la calle, mensajes de lectores e infografías. Pronto, comencé a pensar en mudarme a Buenos Aires para probar suerte en los medios nacionales. Esto no era muy común entre los periodistas misioneros, ya que era difícil llegar a ese mercado competitivo sin contactos y en momentos en que el desempleo rondaba el 10%.

Lo que me ayudó fue ganar dos concursos nacionales para periodistas jóvenes. Uno era de prensa gráfica, en que presenté un reportaje sobre las ligas de fútbol olvidadas de Argentina. El otro era el programa El periodismo que viene, del canal Todo Noticias, en que participé como parte del equipo de la UNaM. En el primero, gané suficiente plata como para irme de mochilero desde Vancouver a San Diego un verano boreal. En el segundo, me dieron una pasantía en Canal 13, en la producción del noticiero En Síntesis.

Tras esa primera experiencia en Buenos Aires, la oportunidad de mudarme de forma definitiva a la capital llegó cuando me gané una beca de seis meses en el diario Clarín, que entonces era el de mayor circulación en español en el mundo. Trabajé en la sección de Policiales/Información General y me tocó cubrir el apagón más largo de la historia de la ciudad, crímenes en las villas miseria y otras noticias. Un caso destacado fue el asesinato de una adolescente argentina en el parque Yosemite de California. Diez años después, volví al tema al escribir una crónica sobre la vida del asesino para la revista argentina Brando.

Mientras el desempleo subía y la economía argentina comenzaba a caer en picada, decidí quedarme en Buenos Aires buscando trabajo. Encontrar un nuevo puesto fijo me llevó nueve meses de trabajo freelance, período en el que cubrí temas que iban desde las anécdotas más llamativas de la historia del rock al marketing de tecnología informática o la vida de los adolescentes que vivían en los clubes de fútbol de la capital con la esperanza de llegar a primera división.

En diciembre de 1999, entré a la agencia nacional Diarios y Noticias, donde trabajé de redactor de información general y, de vez en cuando, escribí reportajes de fondo, como uno sobre el desalojo de la cárcel de Caseros u otro sobre dos niñas argentinas muertas en el Holocausto.

Dónde estaba en 2000.
Dónde estaba en 2000.

El 19 de diciembre de 2001, fui probablemente el primer periodista en llegar a Plaza de Mayo -la redacción estaba a dos cuadras- al inicio del cacerolazo y las manifestaciones que, tras dos días de enfrentamientos, terminaron con la renuncia del presidente Fernando De la Rúa. (De hecho, me había tomado un día libre, pero me presenté a trabajar y seguí en la redacción hasta las 5 de la mañana). Esa noche, mientras la policía perseguía a los manifestantes en la calle, el gas lacrimógeno entraba por las ventanas de nuestras oficinas, en un octavo piso.

Al año siguiente, conseguí una beca Fulbright y la admisión a la maestría de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia en Nueva York. Tomé clases de periodismo web, redacción narrativa y reporteo internacional, entre otras, y me gradué con honores en mayo de 2003. Mi proyecto final, “The First Alcalde of New York City”, fue una crónica de 9.307 palabras sobre el político neoyorquino Fernando Ferrer y sus posibilidades de ser el primer latino en gobernar la ciudad. (Dos años después, cuando Ferrer ganó las primarias demócratas, volví a cubrir el tema en una nota de portada para Viva New York, una revista latina mensual del diario Daily News).

Tras graduarme, comencé una pasantía de un año en el diario The Star-Ledger, el más grande de Nueva Jersey. Me asignaron cubrir la ciudad de Elizabeth, de 120.000 habitantes, más de la mitad hispanos.

Me tocó cubrir la tragedia del ferry de Staten Island del 16 de octubre de 2003 y publiqué un reportaje investigativo sobre un falso arquitecto brasileño que estafó a muchas familias de diferentes partes del estado y, en un caso, dejó a una pareja y sus hijos sin casa. También tuve que golpear la puerta de familias de soldados muertos en Irak y de víctimas de un enfermero que se creía un “angel de la muerte”, entre muchas otras experiencias más. Sobre todo, aprendí el trabajo del beat reporter, el periodista asignado a un área -geográfica o temática-, con gran independencia para cubrirla y la expectativa de generar noticias y temas de fondo en forma constante.

Tras ese año que disfruté enormemente, me quedé en Nueva York como redactor freelance para revistas y diarios locales y de América latina. Fui corresponsal de la chilena Caras, colaboré con las revistas de El Mercurio y con otras en Argentina y me convertí en colaborador fijo del Daily News, tanto en el diario en inglés como en su semanario en español Hora Hispana.

También hice reportajes para la radio pública local WNYC, luego de recibir capacitación a través del programa para periodistas inmigrantes Feet in 2 Worlds.

En esa época, volví a la universidad para obtener una maestría en Estudios Latinoamericanos y del Caribe en New York University. Me concentré en la historia latinoamericana del siglo XX y la economía y la política de la región, con la meta de profundizar mis conocimientos de áreas que solía cubrir con frecuencia. Mi tesis de maestría fue una mezcla de historia oral, periodismo e investigación académica, en que entrevisté a diez participantes de la revuelta democrática dominicana de abril de 1965 que vivían en Nueva York, a pesar de que Estados Unidos había contribuido a reprimir su movimiento. Tras cinco años y medio en Nueva York, me mudé a México D.F. para trabajar como coordinador editorial de Gatopardo, una revista de periodismo narrativo de gran reputación, que circulaba entonces en gran parte del continente.

En 2008, meses antes de la histórica victoria presidencial de Barack Obama, mi mujer y yo dejamos México para volar a Nueva York a buscar al Rayo Blanco, un Subaru Legacy 1993 que nos llevaría por todo el este y sur de Estados Unidos durante dos semanas, camino al D.F. En el viaje, usé una conexión inalámbrica de internet para publicar desde el coche NY·DF, un blog multimedia (y bilingüe) en vivo sobre los latinos y la elección, con videos, fotos, tuits, un mapa interactivo y más. Esa experiencia también se tradujo en un reportaje de portada para la aclamada revista peruana de periodismo literario Etiqueta Negra.

Ni bien llegamos a casa, me convertí en el editor web del sitio de noticias de inmigración de Feet in 2 Worlds -que rediseñé por completo-, justo a tiempo para coordinar la cobertura de la elección por parte de nuestros corresponsales inmigrantes en varias ciudades estadounidenses. Con las mejoras visuales y de contenido, las visitas al sitio treparon 700% en unos meses. También aparecí como invitado para hablar de noticias de inmigración en el programa matutino “The Brian Lehrer Show” de la radio WNYC.

En 2009, me sumé al servicio en español de The Associated Press, primero como editor del World Spanish Desk en México -donde traducía, editaba y publicaba despachos y escribía reportajes de política latinoamericana y relaciones con Estados Unidos- y luego como editor adjunto de deportes para América latina.

Tres años después, acepté el puesto de editor adjunto en Expansión, la revista de negocios líder de México. A fines de 2013, me convertí en el editor general de esta publicación, la principal de Grupo Expansión, luego del proceso de selección que siguió a la salida de mi amigo y predecesor Adolfo Ortega. Durante dos años, dirigí y representé una revista muy influyente, con una comunidad de lectores exigentes, y aprendí muchísimo de liderazgo de equipos, atracción y retención de talento y estrategia editorial y de negocios. Ayudé a planear la integración de las redacciones print y digitales de la división de hard news de Grupo Expansión.

En 2015, dejé México tras siete años y medio, como explico aquí, por una decisión familiar.

contacto